MURCIÉLAGOS, DIVERSIDAD Y PAPEL ECOLÓGICO

A lo largo de la historia, el hombre y el murciélago han tenido una relación tormentosa. Sus hábitos nocturnos y especialmente su indiferencia ante la ausencia de luz para maniobrar, que con la maestría de un Van Gogh, evocan nuestros más profundos temores, causando un paranoico sentido de victimación, que en la mayoría de los casos, deviene en su exterminio. Probablemente debido al estilo de vida y aspecto extraño de estos animales han despertado increiblemente la imaginación. Así, los murciélagos han estado asociados con los mitos más sórdidos producidos por la humanidad. Sin embargo, la extensa gamma de idiologías permitió que para ciertos grupos étnicos dotados de un profundo sentido de la conservación y unidad con la naturaleza, el murciélago representara cuestiones menos sombrías. La observación y el análisis de algunos naturalistas de culturas como la maya, permitió conocer facetas más acertadas de estos mamíferos, Camazotz, el dios conocido como murciélago de la muerte (Recordemos su visión de la muerte como un comienzo de una etapa y no como un final ineludible), además de poseer un elevado nivel jerárquico, era concebido como un símbolo de resurrección. Los chinos y cantoneses lo denominan “fu” cuyo kangi comunica un concepto de buena suerte.

Cacamotz
Camazotz

Este tema, dividido en 2 posts sobre murciélagos, intenta desmitificar a los quirópteros dando a conocer algunos puntos interesantes ignorados o evadidos por muchos. En esta primera parte se mostrará su mundo visto a través de los ojos de la biodiversidad y se señalarán algunas de sus estrategias de vida desarrolladas. En la segunda parte se tratará acerca del potencial del murciélago como recurso natural, la importancia del papel ecológico que juega para la permanencia de bosques y otros ecosistemas, e inclusive su aportación al ser humano; sin perder de vista ventajas y desventajas, con el único fin de entender que su realidad biológica es más extraordinaria que cualquier mito o leyenda. Empezamos esta travesía, familiarizándonos con el orden Chiróptera.

CLASIFICACIÓN Y DISTRIBUCIÓN DE LOS MURCIÉLAGOS:

Existen casi 1000 especies en el Orden Chiróptera, todas ellas adaptadas de formas muy diversas; desde una amplia diversidad de dietas, estructuras sociales y costumbres de penderse para descansar.

Los murciélagos y los zorros voladores, son los únicos mamíferos capaces de volar, a diferencia de caguanes, (de la familia Cynocephalidae) y ardillas voladoras (familia Sciuridae) que únicamente planean (Laman, 2000). La forma aerodinámica que poseen las alas, les permite regular la velocidad del vuelo (Winter et al., 1999).

Son animales con notocorda (phylum chordata), que poseen vértebras (subphylum vertebrata), mamíferos (clase mamalia), vivíparos (subclase theria), placentarios (infraclase eutheria) del orden chiróptera (del latín que significa alas en las manos, muy poético ¿no?).

Sus alas están formadas por una membrana elástica y fina, que puede ser considerada un pliegue del cuerpo, el cual se extiende desde los costados hasta los brazos, dedos y patas. Presentan una cola que ocasionalmente es independiente de la membrana (Matthews, 1985). El Orden Chiroptera se divide en dos subórdenes a saber:

Megachiroptera: Comprende a los murciélagos del Viejo Mundo que se alimentan de fruta, este suborden, es la excepción a nuestro concepto común, pues se trata de especies que realizan sus actividades principalmente durante el día y duermen de noche. Entre estas se incluyen los llamados “zorros voladores” y sus parientes. Su hábitat, se circunscribe a zonas de Asia tropical, Oceanía, Australia y África; por ejemplo, en las pluviselvas tropicales de Australia y Nueva Guinea conforman junto con los roedores los únicos mamíferos placentarios representativos de estas zonas; se caracterizan por su tamaño mediano o grande, hasta 1.20 m de envergadura, con ojos grandes y rostro zorruno en la mayoría de ellos.

zorros-voladores
Megachiroptera


Microchiroptera: Incluye especies del Viejo Mundo no frugívoros y todas las especies del Nuevo Mundo. Las especies de murciélagos más conocidos comúnmente pertenecen a este suborden, que son propiamente de tamaño mediano a pequeño, entre 20 y 70 cm de envergadura, con ojos relativamente reducidos y con hábitos nocturnos, capaces de detectar sus presas voladoras por ecolocación, poseen hocicos relativamente cortos y carecen de garra en el dedo índice, lo integran 17 familias (Richarz et al., 1993)

Microchiróptera
Microchiroptera

Las especies de murciélagos que se han descrito para el mundo suman cerca de 927. Apartando las 166 de “zorros voladores” y sus parientes, nos quedan 761 especies. De ese número, en México existen 137 (es decir, el 18 % de la riqueza mundial de especies de microquirópteros).

La distribución de los murciélagos en el planeta está en función de la latitud ,el número de especies tiende a ser mayor hacia las regiones tropicales y menor hacia los polos. En México, por consecuencia, las tierras bajas tropicales del sureste albergan la mayor cantidad de especies, pero dado al mosaico geográfico, las especies de áreas templadas septentrionales son también muy diversas. México cuenta con casi una quinta parte de la riqueza de especies de murciélagos de la tierra.

SUS ESTRATEGIAS E IMPORTANCIA COMO REGULADOR BIOLÓGICO.

Dentro de los mamíferos, existen dos casos ejemplares de degeneración visual, los topos y los murciélagos. Aunque se presenta una fuerte discrepancia dentro de los dos extremos de este orden, ya que los Megachiróptera tienen una visión bien desarrollada, a diferencia de los Microchiroptera (especialmente de los que cazan en el vuelo), que tienen una visión muy pobre, para efectos del vuelo nocturno la utilidad de los ojos es notablemente reducida, y la navegación aérea de los murciélagos cuenta con asistencia especializada, una compensación, su sentido auditivo. Mediante la ecolocalización, el substituto más sofisticado de la visión, se desenvuelven en un mundo tridimensional de sonidos (Mc Farland, 1995). Ésta diferencia en habilidades se refleja también en su morfología.

La ecolocalización, permite al murciélago detectar la presencia de objetos, mediante los ecos producidos. Estos, emiten chillidos en forma de pulsos ultrasónicos de corta duración (de 5 a 15 milisegundos) y de muy alta frecuencia (de 20n a 120 Kilohertz) los cuales estan por encima del umbral humano, pero esto no significa que sean débiles, pues su magnitud en decibeles es comparable a la de un rayo. Estas pequeñas pulsaciones, permiten una acertada medición de los ecos para determinar la distancia del objeto que los produce. Al respecto, Jones et al. (1999), explica la existencia de diferentes escalas en las llamadas de los murciélagos; lo cual permite que cuando los centenares de murciélagos salen a cazar, no choquen entre sí, este hecho fue reafirmado por Wotlon et al. (1997), con la especie Eptesicus fuscus. Otras numerosas investigaciones han sido enfocadas a la correcta comprención de la fisiología de este mecanismo sonoro (Beethom et al., 1999; Covey et al., 1999; Koch et al., 2000; Krumbholz et al., 1999; Razak et al., 1999; Teeling et al., 2000; Zhou et al., 2000), la mayoría coinciden en que a ecolocalización ha sido desarrollada en un tiempo evolutivo relativamente corto (Kossl et al., 1999).

La etología de los murciélagos pertenecientes a los Microchiróptera es muy peculiar, y sus principales distinciones con las especies Megachiroptera son:

  • Hábitos migratorios (Petit et al., 2000).
  • Comportamiento, estructura y distribución de sus refugios.

Como ejemplo, está el caso de los murciélagos “Bechstein”, en donde las hembras, únicamente permiten a sus familiares cercanos intervenir en la crianza de sus vástagos, lo cual es una táctica muy eficaz (Kerth et al., 2000). Otras estrategias consisten en el aumento de tejido graso previo al letargo de hibernación (Speakman et al., 1999) y en el hábitat de gestación, ya que se ha encontrado una relación inversa entre la altitud y la abundancia relativa de hembras fértiles, probablemente como resultado de un costo energético menor, especialmente en cuestiones de termorregulación (Cryan et al., 2000).

Aunado a lo anteior, los murciélagos insectívoros que cazan en zonas lacustres, evitan la periferia del lago, aún siendo la zona de concentración del alimento ya que en este sitio hay demasiada interferencia que los desorienta (Rydell et al., 1999). Por una razón análoga, en el muestreo de murciélagos insectívoros se evita colocar doble anillo en una misma ala, pues emiten señales ultrasónicas que disminuyen su capacidad de caza (Norman et al., 1999).

Existe una fuerte interrelación entre murciélago y el medio ambiente en el que se desarrolla; por ejemplo, uno de los principales alimentos de los murciélagos, las polillas, han coevolucionado con estos desarrollando un sistema auditivo que percibe los llamados ultrasónicos. La relación es tan evidente que la respuesta de las polillas al vivir en un ambiente libre de murciélagos resultaen detrimento de sus capacidades auditiva (Rydell et al., 2000). Se piensa que hay una analogía entre la sensibilidad de las polillas a las llamadas del murciélago y los peces con las ballenas (Astrup, 1999).

Los murciélagos megachirópteros, a diferencia de los insectívoros poseen:

  • Una visión mas desarrollada, parecida a la de los primates (Ichida et al., 2000), ya que tienen proteínas aceptoras de calcio como la parvalbium, calbidina (Rosa, 1999).
  • Diferencias en su estructura gástrica (Makanya et al., 1997; Winter et al., 1998; Delmore et al., 1999).
  • Una mejor adaptación a una dieta baja en nitrógeno.
  • Mayor eficiencia metabólica que las aves (Voigt et al., 1999). A lo largo del año existe un cambio en su composición sanguínea (Korine et al., 1999)
  • Niveles de colesterol muy bajo (Alvarez et al., 1999).

Los murciélagos son animales temidos y hay muchas leyendas y mitos acerca de ellos, pero la realidad es totalmente distinta. Los murciélagos no son animales en exceso desagradables o peligrosos, sino que desempeñan un papel ecológico indispensable, vital para la permanencia de ciertos ecosistemas, así lo veremos en la continuación de este viaje a través del Orden Chiróptera en la siguiente entrada, hasta entonces.

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