MURCIÉLAGOS, DIVERSIDAD Y PAPEL ECOLÓGICO – PARTE II

Que tal comunidad de wordpress y usuarios ajenos a esta, ya está aquí la segunda parte (no olviden leer la primera) dedicada a los alados cazadores, nocturnos en su mayoría, los murciélagos, seres tan diversos como interesantes y muy poco comprendidos. Comenzaré con lo que a mi parecer es la manera más idónea de entender la gran variedad de los murciélagos, es decir, la exploraciòn de las principales características de su modus vivendi:

Primero, los insectivoros tienen gran importancia como reguladores biológicos de insectos, particularmente en el caso de aquellos quirópteros que forman grandes colonias, en ocasiones de varios de cientos de miles de individuos. Si cada uno comiera sólo 10 gramos de insectos por noche, una colonia de 100 000 individuos devoraría en ese mismo lapso ¡¡¡una tonelada de insectos!!!

Considerando que muchos de los insectos que comen pueden ser nocivos para los cultivos agricolas, deberíamos agradecer el servicio que de ellos recibimos. Por ejemplo Tadaria brasiliensis y Myotis yumanesis, tienen gran importancia en la regulación de insectos nocivos en el Valle de Sacramento (Long et al., 1998).

En México la mayoría de las especies de murciélagos (93 especies, 67.88%) se alimentan básicamente de insectos y otros invertebrados. Muchos capturan sus presas al vuelo, a cielo descubierto, pero otros prefieren escudriñar entre las ramas de árboles y arbustos en busca de insectos desprevenidos; nunca faltan extremistas, y al menos una especie prefiere volar cerca del piso del desierto en busca de escorpiones y otros artrópodos amenazadores (Sierra madre, 1997).

Por su parte, los frugívoros, al alimentarse de frutos hacen que las semillas de diversos vegetales sean distribuídas por sitios lejanos a su lugar de origen; éstas, al atravezar el tuvo digestivo del mamífero y ser defecadas tienen una mayor probabilidad de germinar y por tanto establecerse con éxito en algún hábitat favorable, esto debido a la acción metabólica, que sobre algunas capas del tegumento de la semilla, ejerce el jugo gástrico, las enzimas y la flora y fauna intestinales del murciélago. Lo anterior coloca a los quirópteros como importantes dispersores de semillas, más aún suelen consumir plantas pioneras de bosques, es decir, aquellas que crecen en los primeros estadíos de sucesión y que brindan las condiciones adecuadas para que otras semillas de distintas especies de árboles de bosque maduro crezcan (Richard, 1993).

En la República Mexicana 22 especies de quirópteros (es decir el 16.06%) se han adaptado durante algunos millones de años a una dieta basada en frutas. Aquí, los murciélagos revolotean en torno a arbustos y recorren las copas de los árboles seleccionando la fruta con madurez óptima. La intrincada relación que guardan con las plantas de los bosques y selvas es tal que las semillas de muchas especies no podrían germinar con facilidad si no pasaran por el tubo digestivo de los murciélagos. Es fácil imaginar a miles y miles de murciélagos que reforestan las selvas sin ningún fin de lucro, porque alegremente evacuan su carga al vuelo.

También encontramos murciélagos nectarívoros, con un papel muy importante ya que al visitar las flores de distintas plantas e impregnarse con el polen de éstas, pueden acarrearlo y depositarlo en el estigma de otras flores, llevando a cabo la polinización. Existe una impresionante coevolución entre las flores y los murciélagos que las polinizan. A menudo, los murciélagos son muy selectivos y ningún otro animal podría polinizar esas flores. Sin la polinización las plantas no se reproducirían y no habría semillas para la regeneración del bosque.

Existen murciélagos mexicanos que se nutren principal o exclusivamente de nectar y polen (12 especies, el 8.76%). Fácilmente podríamos calificarlos como colibríes de la noche, pues como aquellas aves ejercen el oficio de polinizadores, solo que en el segundo turno. La única recompensa que reciben es una buena dosis de dulce néctar y de polen de alto valor proteínico. Varias plantas han coevolucionado con ellos y tienen una fuerte interrelación, por ejemplo el género Glosophaga, que es atraído hacia las plantas con olor sulfúrico de forma innata (Helversen et al., 2000); los murciélagos son polinizadores casi exclusivos para las cactáceas; a estas alturas de la vida en la tierra la reproducción de estos vegetales ha llegado a depender estrictamente de la presencia de estos murciélagos. La eventual extinción de los quirópteros nectarívoro-polinívoros pondría en grave riesgo a muchas plantas y con ello a nuestra existencia; así como a las preciadas reservas naturales de pulque, mezcal y tequila…, pensándolo bien la perspectiva no es agradable ¿quién quiere otra crisis en especial tratándose de un tema tan sensible?

Cuando menos tres especies mexicanas de murciélagos se han convertido, por necesidad, en asesinos seriales de vertebrados pequeños, mientras que otras dos más participan ocasionalmente en dicha ocupación (en total, el 3.65%). Pero, aún estos tienen su función ecológica en los ecosistemas, controlando el crecimiento poblacional de sus presas.

Todos los murciélagos también desempeñan su funciones básicas en los ecosistemas, participando en las cadenas tróficas y contribuyendo al equilibrio ecológico dentro y fuera de sus refugios. En las cuevas tropicales, especialmente en las que permanecen secas, los depósitos de guano son la principal fuente de materia orgánica, la cual forma la base de las cadenas tróficas de numerosas comunidades de invertebrados (Ferreira et al., 1999).

Existen numerosos ejemplos, en los que se ha comprobado que el guano del murciélago es un fertilizante muy eficaz (Segura et al., 1999). En Israel, se obtuvo un aumento del 80% en la calidad del melón con un abonado a base de guano, lo que contribuyó a elevar también la tasa de exportaciones de este fruto (Moran et al., 1995). Asimismo se ha encontrado un estímulo en el crecimiento radicular en Zoysia matrella y ciertas especies de Agrostis (Maramatsu et al., 1994); mientras que los resultados de Liu et al. (1996), indicaron que su aplicación en plantaciones de gladiolas y bulbos de lila no incrementó la proliferación de ácaros.

Sin embargo, existen serias amenazas que se traducen en el contagio de 2 enfermedades de las cuales el murciélago es vector de transmisión, la rabia y el histoplasma (Taylor et al., 1999; Valdes et al., 1999), pero en la mayor parte de los casos, los encuentros pueden ser evitados (Mito, 2000; Madsen, 2000; Thomson, 1999; Pape, 1999; Austín, 1996).

LA PRESERVACIÓN DEL MURCIÉLAGO AMENAZADA:

Los murciélagos después de los roedores, son los mamíferos más abundantes, sobre todo en zonas tropicales, lo que determina que sus efectos sobre los procesos ecológicos sean de gran importancia. Sin murciélagos, posiblemente muchos ecosistemas cambiarían su naturaleza, estructura y diversidad. Sin embargo, hoy en día los murciélagos enfrentan una situación difícil, sus diferentes amenazas han ocasionado la extinción de varias especies en el mundo.

Aunque sólo algunos murciélagos están en la lista de peligro de extinción, las poblaciones de muchas otras, están decreciendo en forma alarmante. Por estas razones se hace imprescindible, el desarrollo de investigaciones ecológicas que contribuyan a la conservación de estos animales (Sierra Madre, 1997).

De manera similar a muchos otros animales, ellos forman parte del triste saldo de destrucción que va quedando del avance humano sobre bosques y otros ecosistemas. Los murciélagos son gravemente afectados por la explotación de los recursos naturales. Es muy probable que especies autóctonas hayan desaparecido o estén desapareciendo sin siquiera haber sido conocidas o estudiadas por el hombre (Richarz et al., 1993). Algunos otros factores que han ocasionado la decadencia desde una perspectiva demográfica en los quirópteros son los siguientes:

  • Un principal factor amezante común para todos los animales es la pérdida de hábitat: Con la destrucción cada vez más acelerada de bosques o otros biomas, sse quedan sin refugios y sin recursos para su sobrevivencia.
  • La contaminación. Pesticidas e insecticidas se acumulan en los organismos, reduciendo su éxito reproductivo y causando daño en los animales, lo que trae como consecuencia la disminución de sus poblaciones.
  • Por desconocimiento o por mitos. Algunas personas matan murciélagos o explotan y queman sus refugios, de esta forma mueren muchos individuos. Aquí se presentan verdaderas matanzas que no tienen ninguna justificación, como no sea el miedo irracional.
  • También las campañas encaminadas al control del murciélago hematófago, muchas veces bien intencionadas, terminan por afectar a los murciélagos en general.
  • La insuficiente capacitación de quienes ejecutan tales campañas, ocasiona que muchos murciélagos benéficos sean envenenados al no implantar un sistema de selectividad adecuado y ser confundidos con murciélagos hematófagos.

Nuestras zonas áridas, que a simple vista nos suelen parecer tan tristes y estériles, constituyen en realidad un valioso patrimonio natural donde los murciélagos tienen una presencia destacada. Tales zonas, sin embargo, no están bien protegidas por la ley y son campo prácticamente abierto para cualquier desmán ecológico. Murciélagos de zonas áridas, se encuentran seriamente amenazados.

La considerable riqueza de especies de murciélagos mexicanos, las diversas e importantes funciones ecológicas y la urgente necesidad de preservarlos como parte del patrimonio natural del país, han motivado la protección de estos animales dentro de las leyes mexicanas.

Los murciélagos, han quedado protegidos por la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, ya que se incluyeron los ambientes cavernícolas en las áreas naturales protegidas.

En la Norma Oficial Mexicana NOM-059-ECOL-1994, incluye 34 especies de murciélagos distribuidos en las siguientes categorías:

v 28 Raras.

v 5 amenazadas.

v 1 en peligro.

Por tanto, la conservación de especies silvestres, en este caso de los murciélagos, no solamente depende del cumplimiento obligatorio de las leyes de cada país, sino ante todo, de la colaboración de todos aquellos individuos que interactúan con estos interesantes animales. Sin duda una actitud positiva hacia estos seres es indispensable, y será posible a través de la educación con bases científicas y éticas, transmitidas de generación en generación. La literatura citada a continuación ofrece diversas perspectivas más específicas, muy recomendadas de mi parte.

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